El pasado Domingo de Resurrección una amiga comentó en twitter que hay restaurantes en los que los comensales pagan por ser maltratados y mi respuesta inmediata fue que algunos, verdaderamente, se lo merecen.
Durante todos mis años en el mundo de la restauración tengo que admitir que el sector masculino se lleva la palma en cuanto a proposiciones indecentes y desplantes, aunque alguna fémina me haya llegado a sacar de mis casillas alguna vez.
Voy a hacer un repaso de las cosas que se me han quedado clavadas en la memoria y, en grado de insulto máximo, en el alma, para que podáis ver que, realmente, algun@s element@s deberían ser contestados sin que ello pudiera repercutir en el futuro empleo del/a camarer@.
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martes, 10 de abril de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Capítulo 4: Coge el dinero y corre
Tengo que decir que me considero una persona fiel y muy honrada. Dejo de lado aquellas chuches que, de niña, le robé a la Sra Pilar en su papelería cuando ella no miraba (aquel bote lleno de gominolas de colores del arcoiris me atraían en grado sumo) y las 25 pesetas (sí, pesetas, aquella moneda que usábamos entonces en nuestro país) que le hurtaba a mi madre, muy de tanto en tanto, de su monedero. Y todo esto viene a cuento de la historia que os quiero contar esta tarde.
viernes, 2 de marzo de 2012
¡Ánimo con esas propinas!
Hace un tiempo que he estado pensando en que debería escribir algunas líneas referentes al tema de las propinas. Me dió la idea hace unas semanas @anabel_67, ayer conté las mías del mes de Febrero y por la tarde me vino otra vez a la mente al hablar con @ikutusov.
Así que esta vez no os contaré una historia, sólo quiero plasmar un pensamiento o, mejor dicho, una pregunta: ¿Qué está pasando con las propinas?
martes, 28 de febrero de 2012
Capítulo 3: Mujer sucumbiendo a un ataque de nervios
Nos trasladamos esta vez a Barcelona y a un tiempo ya remoto. El restaurante de allí era más… “de batalla”: menús, carnes a la brasa, calçots (típica cebolla catalana, de sabor dulzón, que se come con una salsa llamada “romesco”y preparada con almendras, avellanas y tomate) y unos platos no tan elaborados, aunque no por ello, menos deliciosos.
martes, 7 de febrero de 2012
Capítulo 2: ¡Ay, la delicada tercera edad!
Para narrar esta historia debo retroceder una década en mis recuerdos. Hacía poco que el restaurante estaba abierto y para la gente de la comarca éramos unos auténticos desconocidos. Cuando un cliente traspasaba la puerta era una celebración, y cuando se nos presentaba la oportunidad de servir alguna mesa grande, la alegría flotaba en el ambiente. Hacíamos lo que hiciera falta para no perder la ocasión de servir a un mayor número de personas, aun siendo el local de dimensiones bastante reducidas. Y así, con esa disponibilidad a amoldarnos a cualquier situación, os propongo que viajemos al verano del 2002.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Capítulo 1: ¡Qué jornada!
Ya sabíamos que iba a ser "crudo" por las mesas que teníamos reservadas pero fue peor de lo que pensábamos.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Historias de un restaurante
Hoy empiezo este blog con el fin plasmar las experiencias que he vivido a lo largo de muchos años en el campo de la restauración.
La vida, no sé si por mi culpa en un pricipio o por divertimento del destino, me hizo entrar en ese mundo y ahí me quedé, viendo los años pasar y haciendo acopio de un sinfín de anécdotas, buenas y malas, que en este momento y en otros posteriores iré escribiendo.
Aquí encontrareis dichas historias y también, como no, mis pensamientos, mis quejas y mis sorpresas ante el comportamiento dispar de la gente.
Sólo espero que quien me lea, las encuentre suficientemente agradables para que quiera volver a visitar mi blog. Si no es así y solamente os quedais conmigo durante una lectura, os doy las gracias por haber dedicado un poco de vuestro tiempo en mi sencillo espacio.
Un saludo a tod@s y que tengáis un gran día.
La vida, no sé si por mi culpa en un pricipio o por divertimento del destino, me hizo entrar en ese mundo y ahí me quedé, viendo los años pasar y haciendo acopio de un sinfín de anécdotas, buenas y malas, que en este momento y en otros posteriores iré escribiendo.
Aquí encontrareis dichas historias y también, como no, mis pensamientos, mis quejas y mis sorpresas ante el comportamiento dispar de la gente.
Sólo espero que quien me lea, las encuentre suficientemente agradables para que quiera volver a visitar mi blog. Si no es así y solamente os quedais conmigo durante una lectura, os doy las gracias por haber dedicado un poco de vuestro tiempo en mi sencillo espacio.
Un saludo a tod@s y que tengáis un gran día.
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